"En época de mentiras, contar la verdad se convierte en un acto revolucionario" (George Orwell)
septiembre 25, 2010
Discurso de Charles Chaplin en El Gran Dictador 1940....de plena actualidad...
Yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni ayudar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres.
Lo siento.
Pero yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni ayudar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.
Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco.
Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura.
Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.
Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oirme, les digo: no deseperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de homres que temen seguir el camino del progreso humano.
El odio pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.
Soldados.
No os entreguéis a eso que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir.
Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina.
Vosotros no sois ganado, no sois máquinas, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo lo que no aman odian, los que nos aman y los inhumanos.
Soldados.
No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. El el capítulo 17 de San Lucas se lee: "El Reino de Dios no está en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres..." Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravilosa aventura.
En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.
Luchemos por el mundo de la razón.
Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.
Soldados.
En nombre de la democracia, debemos unirnos todos.
julio 13, 2010
Alegria, por Almudena Grandes
Algunas veces, pocas, la vida es justa. Algunas veces, poquísimas, el azar decide apostar por nosotros, salvarnos cuando está a punto de sonar la campana. Las cosas se han puesto tan feas, que este año necesitaba las vacaciones más que nunca. Harta de escribir columnas tristes, harta de crisis, harta de jueces, harta de injusticias, de arbitrariedades y de juego sucio, necesitaba descansar de mí misma, del súbito pesimismo que se burla cada mañana de mi optimismo congénito.
Y sin embargo, estando así las cosas, llegaron 10 chicos con una camiseta roja y un portero enamorado, que para los penaltis como si la Virgen pretendiera robárselo a su novia. Después del primer partido, nadie daba un euro por ellos. Parecían la imagen misma de su país, el nuestro, de nuestra economía, de nuestra deuda pública, de nuestra contradictoria y atormentada identidad. Iban de ganadores, y perdieron. A partir de aquel momento, les tocaba perder, pero ganaron, y ganaron, y ganaron, y volvieron a ganar, y tan bajos como son, como somos, empezaron a colarle goles por la escuadra a porteros de dos metros.
Primero fue la incredulidad. Después, y eso es lo emocionante, ha sido la sonrisa. Durante unas semanas, hemos vuelto a sonreír. Hace muchos años que no estábamos peor, pero hace muchos años que no estábamos mejor, y el fútbol no arregla nada, no resuelve los problemas, no despeja el negro horizonte del porvenir que nos espera, pero le ha devuelto la alegría a este país. La alegría ni se fabrica ni se negocia, y es tan cara que no puede comprarse con dinero. Por eso es preciso disfrutarla, paladearla lentamente, dejar que la boca se impregne con su efímera y omnipotente dulzura. Gracias, Roja. Porque hoy somos ricos, porque somos poderosos, porque somos los mejores, sin dejar de ser tan bajos como nosotros mismos. Gracias por la alegría.
julio 09, 2010
julio 01, 2010
junio 20, 2010
junio 19, 2010
José Saramago : El porqué de la inmigración
Los europeos hemos ido a África para explotar, robar, saquear, y ahora África está subiendo en dirección a Europa, no para explotar, no para robar, no para saquear, sino para trabajar. (...) África es el continente del desastre cotidiano, del apocalipsis cotidiano. En África se muere muy fácilmente”.
mayo 25, 2010
mayo 20, 2010
mayo 15, 2010
Entrevista al presidente de Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) y presidente de la Comisión Islámica de España (CIE), Riay Tatary
El pasado domingo 2 de mayo entrevistamos al Presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) y Presidente de la Comisión Islámica de España (CIE), Riay Tatary, con motivo de su participación en el encuentro organizado por la Comunidad Islámica de Torre Pacheco en la Casa de la Juventud de esa localidad.
Usted participó en la redacción de la ley de libertad religiosa.¿Como ve la aplicación de esa ley actualmente?
Es buena ley pero hace falta desarrollarla o se queda corta. De estas leyes, especialmente los acuerdos de cooperación que emanaban de esa ley, no se le han puesto los mecanismos adecuados para desarrollarlos. Yo creo que se podía hacer, como se hizo en su momento con la enseñanza religiosa islámica, que no se contemplaba de esta forma. Sin embargo se hizo un estudio preliminar que se presentó al ministerio, se hizo un Real Decreto de la organización de lo religioso en la escuela en general. Se firmó un convenio para llevar a cabo esta enseñanza. Si hubiera sido de la misma manera actualizando el acuerdo de cooperación a nivel estatal y a nivel regional, yo creo que podría haber tenido bastante éxito. Ahora dicen que hay mejoras en la próxima ley. Esperamos que sea cierto, máxime cuando se trata de un cambio despues de 30 años de vida de la ley. Hay un cambio demográfico muy importante en toda España. Hay religiones que no existían y ahora tienen su presencia.
Usted es presidente de UCIDE a nivel nacional, está en la Junta Islámica, es portavoz ante presidencia del gobierno de la comunidad islámica. Ve una diferencia de aplicación de la ley o una diferencia de respeto a la comunidad islámica de acuerdo con la opción política. Si mañana gobernara otro partido político, ¿este respeto sería igual que en estos momentos?
Anteriormente el diálogo con el PP era un poco corto. Teníamos mas relaciones (con el PSOE), y puede ser tambien por motivos de estudios. La mayoría nos conocemos, hemos cursado carreras universitarias juntos, nos conocemos directamente o a través de amigos comunes.. Esto nos ayudó mucho y creó un ambiente de confianza. Respecto al PP era difícil entablar la misma relación con ellos. Sin embargo la intención nuestra ha sido mantener una relación institucional, tanto como PP, PSOE, PNV, CIU, y a nivel de todas las administraciones lo estamos haciendo en pie de igualdad. Últimamente hemos pedido a todos los partidos que temas como la inmigración, o el velo islámico, algo que es totalmente sensible y tiene trasfondo totalmente religioso, no los pongan como materia electoralista.
¿Cual es su opinión sobre el caso de Najwa Mahla?.
Desde el primer día la chica me llamó con permiso de su padre y me lo comentó. Enviamos una carta al director y entablamos relaciones directas con la dirección general de Relaciones con las confesiones, con la consejería de Educación de Madrid y con los ministerios de
Educación y Justicia. Lo teníamos bien estudiado, bien hecho, pero el centro no ha sido abierto y dialogante. Sin embargo, y esto lo estoy diciendo en todas partes, el mismo reglamento está en muchos centros de Madrid pero la interpretación no es la misma. Para evitar cualquier roce y que se use esto, hemos aceptado inmediatamente una solución pero no vamos a dejarlo así al libre albedrío de cada centro y de cada persona, porque si no habrá un caos de normas. Estamos trabajando tranquilamente y no queremos mediatizarlo porque no beneficiaría absolutamente a nadie.
¿Debería legislarse sobre ello o hay suficiente legislación?
Hay dificultades en esta materia. Esta no es una cosa nueva. La hemos tenido hace muchos años con la fotografía de los documentos oficiales del Estado, pero lo hicimos a través del Defensor del Pueblo, que fue una mujer que nos apoyó en esta materia, pero sin llevarlo a los medios de comunicación. Porque a nuestro juicio estas cosas sensibles hay que tratarlas con la misma sensibilidad que le corresponde.
Han salido encuestas en las que un 80 por ciento de los musulmanes dicen que están integrados y son respetados en España. Al mismo tiempo salen otras encuestas en las que los no musulmanes dicen estar en contra del uso del hiyab y de esos símbolos religiosos. ¿Como ve esa contradicción, realmente cree que la comunidad musulmana se siente integrada y respetada en su libertad religiosa, en sus actuaciones?
Esta es la tercera edición de la encuesta y casi en las tres ediciones se confirma la misma postura de la comunidad musulmana. Yo le pedí a los tres ministros que hagan lo mismo con la otra parte de la sociedad. Y supongo que si es científica no saldría lo que se vierte en los medios de comunicación, saldría igualmente tambien de aceptación. Pero cuando se mediatiza de una forma determinada habrá voces de todos los gustos y habrá confusión. Esta confusión no nos va a ayudar a la convivencia. Yo creo que el velo islámico, el pañuelo de la mujer es un pañuelo, no tiene más, no debe confundir a la gente con otras formas de vestir culturalmente extendidas en algunos países islámicos. Aquí en España siempre lo hemos tenido, y ademas en España hay cultura del pañuelo tambien. Hasta ahora mucha gente no entraba a la iglesia sin el pañuelo. Pero yo metería en eso. Simplemente el pañuelo no hace daño, es una norma, una práctica religiosa que se está haciendo desde siempre, a lo largo de los 40 años, despues de la transición no hubo ningún problema, y si lo hubo fue anecdótico, como una niña de Gerona de 8 años, y respecto a un uniforme un poco corto en Madrid que no se admitía por la tradición familiar, pero algo alarmante no hemos tenido. ¿Por qué quieren hacer uso de esta vestimenta tan sencilla y que no hace daño a nadie?.
El problema va por varias vertientes, una porque dicen que no se reconoce a la persona y otra porque es un símbolo de sometimiento de la mujer, ¿usted opina así?. Hasta ahora no han hablado muchas mujeres musulmanas.
Es que habitualmente no se les consulta. Últimamente sí se ha preguntado a muchas mujeres musulmanas y han contestado perfectamente. Por unanimidad dicen que es una norma religiosa y lo lleva la persona y nadie se mete en la vida de la persona. Y lo que se está vendiendo de cara a la galería y al públco no es cierto.
La iglesia católica ha apoyado la utilización del hiyab dentro de la libertad religiosa. ¿Cuales son sus relaciones con la Iglesia Católica en estos momentos?.
Siempre han sido muy buenas pero no en todos los aspectos. Especialmente en el aspecto jurídico siempre hemos llevado las riendas de la negociación juntos, sino no podríamos haber llegado a este nivel. Tanto las minorías religiosas como la Iglesia Católica apoyó la apertura y la libertad religiosa. Y tambien hay colaboración en materias como la emigración, como la ayuda a la gente necesitada. Pero hay algunos enfoques que por desconocer la realidad nuestra, no se acercan a este diálogo, y lo estamos intentando.
Qué tendría que hacer la comunidad islámica para darse a conocer y la gente pudiera entender todo esto y se diera cuenta de que los musulmanes son ciudadanos de este país con los mismos derechos y libertades.
En encuentros como el de hoy el primer paso que estamos dando es invitar a todas las comunidades a abrirse a la sociedad. Seguro que cada mezquita o comunidad viven en un entorno, en una población pequeña o grande. Nosotros les decimos que no tengan miedo y cuando haya algún acontecimiento musulmán o fiesta, que inviten a los vecinos, a lo mejor a la primera no vienen, pero a la segunda vendrán, o a la tercera vendrán. Y así por lo menos se acercan y ven que son gente normal con problemas diarios, ilusiones y ambiciones en la vida como todo el mundo. El acercamiento es el mejor mecanismo para poder construir la convivencia. Y si nos basamos en la imagen que se da en algunos medios de los musulmanes no vamos sino deteriorando esta imagen que tenemos respecto a la sociedad española.
¿Cómo hacerle comprender a los ciudadanos españoles que no se puede identificar la comunidad musulmana solo con inmigración, solo con extranjeros, es decir, que hay muchos españoles que son musulmanes?.
El cálculo nuestro recién publicado es que hay más de medio millón de musulmanes españoles, es decir la cuarta generación, de nietos y biznietos. Por lo tanto hay generaciones que están ocupando puestos altos en la sociedad. Estos están recibiendo estos mensajes. Y los primeros dañados son la juventud, sensible a cualquier gesto. Son ciudadanos tambien que los tratan de forma en el sentido de marginarlos por el nombre, la creencia, por los rasgos de la cara. Creo que no estamos así favoreciendo la construcción correcta de nuestra sociedad para el futuro.
¿La comunidad de Murcia como se ve desde su puesto en Madrid?.
Murcia siempre ha sido muy cercana a nosotros. Teníamos mucha gente estudiando aquí en Murcia. El primer grupo que se formó, y no se quedó en Murcia por cuestión de trabajo, pero siempre hay o una proximidad hacia la comunidad murciana. Máxime ahora cuando se ha cambiado totalmente el entorno de la sociedad murciana, y el factor de la emigración ha ayudado a la prosperidad de esta región y parte de esta emigración es la musulmana.
Que piensa de que todavía no se imparta la educación musulmana en los colegios de Murcia cuando usted fue el autor del primer libro de texto.
La primera gestión fue tambien aquí en Murcia, una vez firmado el convenio con el Estado, tuvimos un contacto con el señor Navarro en la consejería de Educación, tuvimos la promesa de aplicar el tema poco a poco. Sin embargo hasta ahora no tenemos nada al respecto. Y creo que es una condición muy importante para la integración de la comunidad musulmana, no la emigrante sino la comunidad propiamente dicha.
Sí porque aquí habrá alrededor de unos 9.000 alumnos.
No, un poco más.
Esos alumnos ya son ciudadanos de esta región, pagan sus impuestos, sus padres trabajan aquí y están identificados con nosotros.
Yo hago este paralelismo: los niños católicos reciben su formación y a la hora de recibir esa formación tienen que salir los musulmanes al patio o a otro sitio. Si fuese factible que vayan a su clase de religión yo creo que no va a afectar nada absolutamente, pero ese sentimiento creado de una discriminación está dejando su huella. Hemos llamado la atención sobre esto muchísimas veces. Esto ayuda, no va a ser un ulema, un sabio, pero afecta en términos de igualdad entre todos los compañeros de la propia clase.
Muchas gracias por esta entrevista y bienvenido a esta región.
Muchas gracias por esta oportunidad brindada por ustedes.
Entrevista tatary en t-2.pacheco 02.05.10.mp3
Entrevista tatary en t-2.pacheco 02.05.10.mp3
marzo 15, 2010
Nuestra obsesión, el pañuelo
¿Es compatible el pañuelo con el ideario político de un partido de extrema izquierda? ¿Es coherente que una mujer feminista cubra su cabeza con el pañuelo musulmán?
A veces tengo la impresión de que en Europa, y especialmente en Francia, le estamos cogiendo el gusto a que el debate se eleve por encima de la pesada realidad y se quede en el ancho mundo de las ideas.
Ilham Moussaïd es una joven de 23 años, estudiante, originaria de Marruecos que emigró a Francia a la edad de tres años. Hasta donde yo sé, un buen día, decidió, a diferencia de sus hermanas, cubrir su cabeza con el pañuelo.
En mi opinión, este trozo de tela, en jóvenes como ella, ya no puede ser analizado solamente desde una perspectiva religiosa. En el caso de las jóvenes europeas, tenemos que situar el debate en la relación que establecen con el país que las ve crecer.
Creo que tiene mucho de rebeldía, de inconformismo, de voluntad de emanciparse de una sociedad más cerrada de lo que se cree, obsesionada por algunas cosas y relajada en otras que, a su juicio, son más
importantes.
El pañuelo ya ha dejado de ser lo que era. En Europa, también es una forma de decir: aquí estoy, me tienes que ver y me tienes que aceptar como soy. ¿No somos todos iguales?
La noticia en el caso de Ilham es que ella ha encontrado una salida más que digna a su inquietud y quiere representar a la gente que, como ella, procede de los barrios más pobres, luchar por lo que ella cree utilizando una vía elaborada y muy adecuada: la política. Escuchémosla y que la voten aquellos ciudadanos franceses a los que convenza.
Creo sinceramente que también tenemos que ser críticos con nuestras obsesiones. El pañuelo musulmán lo está siendo. Tengamos claro, eso sí, los límites que no son otros que los de la dignidad y la autonomía personal. No me parece, aunque no me gusten los pañuelos, que Ilham sea una mujer víctima de una sistema patriarcal asfixiante o de una visión retrógrada de la religión musulmana. Sí que me atrevería a decir, en cambio, que, de forma un tanto idealista, adecuada a la edad, e ingenua, trata de mantenerse fiel a su origen denigrado y de plantarle cara a su sociedad actual poniéndola en un aprieto.
Seguramente ella no estará de acuerdo pero yo creo que tiene mucho de actitud defensiva. ¿Tienen razón de ser este tipo de actitudes? ¿Hemos hecho algo mal para que muchos hijos de inmigrantes no se sientan bien en su país? Me gustaría ver, escuchar y leer que en Francia, el paraíso de los debates, se formulan también estas preguntas.
La lógica de la exclusión actúa y genera reacciones desmesuradas, inadecuadas o polémicas. Lo importante es ver cómo la combatimos como sociedad. En este caso yo resaltaría que Ilham tiene 23 años y va en las listas de un partido político. Con el desinterés creciente de los jóvenes por la política, esta debería ser la noticia que, además, puede contener un mensaje muy positivo para otros hijos de inmigrantes: aquí tenéis un camino para combatir las injusticias. No es con la violencia que resolveréis vuestros males.
En España, he escuchado demasiadas veces que lo que sucede en Francia no nos llegará. De forma un tanto ingenua, estas voces parecen querer decir que aquí hacemos las cosas mejor.
Sin embargo, yo creo que Francia tiene más elementos a favor para ayudar a la integración de la gente originaria del Magreb. Conserva una influencia nada desdeñable sobre buena parte de estos países, traduce a muchos más autores e intelectuales árabes que nosotros, cuenta con más escritores originarios de estos países que escriben directamente en su lengua, el francés es un idioma que buena parte de los magrebíes siente como propio y, en general, conoce más y mejor su complejidad cultural. Y aún así, los problemas son muchos.
Si queremos aprender algo de sus errores, la lección principal a extraer es, a mi juicio, la de intentar combatir los guetos y luchar por la igualdad de oportunidades. Una asignatura pendiente en Francia.
El día 19 de febrero nos despertamos con la noticia de que en Pisos Planes, una barriada del municipio de Vendrell (Baix Pendès, Catalunya) se había producido un enfrentamiento entre los Mossos d’Esquadra y un buen puñado de vecinos. La chispa que provocó el enfrentamiento fue la solicitud de la documentación a un joven marroquí que llevaba hachís encima. Imposible evitar el temor de que aquí suceda lo que en las banlieus (Francia) en el año 2005.
En 2004 se aprobó en el Parlamento catalán una de las leyes que, en mi opinión, están más encaminadas a hacer frente a este tipo de problemas: la ley de barrios. A grandes rasgos, es una ley que propone una intervención integral en barrios con el objetivo de evitar su degradación y mejorar las condiciones de la gente que vive en ellos. El espíritu de esta ley es el de actuar sobre el conjunto y no sobre el individuo. Ayudar a resolver los problemas estructurales y, de paso, evitar estigmatizar de nuevo al colectivo originario de la migración como el receptor de todas las ayudas en detrimento de la necesidad del resto.
El dinero escasea y debemos de invertirlo en buenas ideas. Esta, desde luego, lo es.
Saïd El Kadaoui Moussaoui es psicólogo y escritor
Ilustración de Miguel Ordóñez
marzo 13, 2010
EL DEBATE DE LA RELIGION
El próximo mes de julio se cumplirán 30 años de la promulgación de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa (LO 7/1980). En este tiempo, la sociedad española ha sufrido un profundo cambio en materia de creencias que ha discurrido entrelazado con el resto de dinámicas sociales. Analizarlo no es sencillo, por su complejidad y porque la religión es siempre un tema espinoso en nuestro país.
La secularización generalizada en Europa, fruto de la modernidad, va haciendo que la religión pierda peso en la sociedad. Por otro lado, el incremento de la inmigración amplía cuantitativamente un pluralismo religioso que, aunque existía previamente, no era significativo. A estos procesos hay que sumar la herencia del impuesto régimen nacional católico, que, si bien formalmente terminó con el final de la dictadura, ha dejado importantes huellas que sólo en estos momentos comienzan a desdibujarse.
Desde una perspectiva sociológica, el cambio impulsado por los dos primeros procesos es patente; la religión tiene cuantitativamente menos peso y cualitativamente otra forma. Sin embargo, desde la perspectiva ideológica, el debate parece moverse en los mismos parámetros de hace tres décadas. En este contexto, el imaginario colectivo, que se alimenta en mayor medida del factor ideológico que del sociológico, mira la nueva realidad con una perspectiva poco actualizada, lo que produce un desajuste entre la representación del hecho religioso y la realidad del mismo.
Nuestro imaginario sobre la religión está marcado por tres dialécticas. La primera y más influyente es clerical/anticlerical. El país se ha dividido históricamente en católicos y anticatólicos en una tradición que arranca en el siglo XIX y que se amplifica en el franquismo. Pero la realidad es muy diferente. Las diversas encuestas sobre religiosidad que se han publicado en el último año permiten comprobar que aproximadamente un 28% de los ciudadanos se declaran católicos practicantes, algo más del 5% es creyente de otra religión y un 10% se declara ateo o no creyente en función de la categoría utilizada por la encuesta. Es decir, menos del 45% de la población tiene un interés explícito en la religión, ya sea en positivo o negativo. El resto se reparte entre un 45% católico no practicante y el 12% indiferente. Hay más indiferencia, pero no más animadversión; simultáneamente la sociedad creyente se ha pluralizado.
La segunda dialéctica es ciudadanía/religión. La dictadura definió la “españolidad” (identidad tipo) como un hombre, heterosexual, con formas patriarcarles, de cultura y lengua castellana, conservador y católico. No compartir uno de estos factores suponía estar fuera del espacio ciudadano y obligaba a vivir ese elemento fuera del ámbito público. Posiblemente, a excepción de la religión, el resto de los factores han evolucionado o están en proceso. Hoy se puede pertenecer a cualquiera de las culturas del país, tener cualquier ideología en el marco constitucional o vivir la propia identidad sexual sintiéndose perteneciente a esta sociedad. Y no sólo de derecho, sino que es parte del imaginario social. Sin embargo, en términos de creencia el imaginario todavía sigue sin evolucionar. No se entiende que haya españoles musulmanes y el hecho de creer en el islam sitúa a los ciudadanos, por generaciones, en la esfera de la inmigración.
La tercera es público/privado. Hasta el año 1978, la religión católica formaba parte de la estructura del Estado. Demostrar el bautismo católico era necesario para muchos trámites administrativos. La Constitución ubica la religión en el ámbito de lo privado, pero la mayoría de las prácticas religiosas se mantienen en el espacio público: procesiones, funerales de Estado, participación de autoridades eclesiásticas en actos civiles… Desaparece de las estructuras pero se mantiene por inercia en la cultura política y administrativa.
Pasemos del plano ideológico al sociológico. ¿Qué ocurre cuando un grupo de españoles protestantes (unas 500.000 personas) quiere abrir una iglesia en una de nuestras ciudades? El ayuntamiento correspondiente tiene un problema. Unos les pedirán que se conviertan en entidad cultural para así saber qué hacer; otros le aplicarán las ordenanzas de lugares de ocio para darles la licencia de apertura; otros simplemente dilatarán la respuesta. A la pregunta: “¿La parroquia católica tiene licencia de apertura?”, la respuesta es: “Siempre ha estado ahí”.
¿Qué ocurre cuando un español musulmán (aproximadamente 1.200.000 personas) quiere enterrarse en el cementerio municipal siguiendo su rito? La primera respuesta suele ser: “Que se entierre en su casa”. Para la mayoría, bien por años de residencia, bien porque ya han nacido aquí, esta es su casa.
¿Qué pasa cuando un concejal agnóstico tiene que desarrollar su labor durante una legislatura en un salón de plenos que preside una cruz, o cuando un español budista (unos 10.000) ha de recoger su despacho de oficial del ejército en mitad de una celebración católica? ¿Qué ocurre cuando una comunidad religiosa musulmana quiere solicitar un parque público para una ruptura del ayuno en Ramadán?
La anunciada reforma de la Ley de Libertad Religiosa va a abrir un debate que no debemos esquivar. Es necesario afrontarlo sin complejos y en profundidad. Sin olvidar la historia, pero desde nuestra realidad. Asegurando los derechos fundamentales (la libertad religiosa lo es) y los principios del derecho (la laicidad lo es). Hacerlo desde el paradigma de hace 30 años sería un tremendo error; hay algo más que dialécticas. Ampliemos la perspectiva para que podamos hacer la aún pendiente Transición en materia de religión y, esta vez, la hagamos mejor.
La secularización generalizada en Europa, fruto de la modernidad, va haciendo que la religión pierda peso en la sociedad. Por otro lado, el incremento de la inmigración amplía cuantitativamente un pluralismo religioso que, aunque existía previamente, no era significativo. A estos procesos hay que sumar la herencia del impuesto régimen nacional católico, que, si bien formalmente terminó con el final de la dictadura, ha dejado importantes huellas que sólo en estos momentos comienzan a desdibujarse.
Desde una perspectiva sociológica, el cambio impulsado por los dos primeros procesos es patente; la religión tiene cuantitativamente menos peso y cualitativamente otra forma. Sin embargo, desde la perspectiva ideológica, el debate parece moverse en los mismos parámetros de hace tres décadas. En este contexto, el imaginario colectivo, que se alimenta en mayor medida del factor ideológico que del sociológico, mira la nueva realidad con una perspectiva poco actualizada, lo que produce un desajuste entre la representación del hecho religioso y la realidad del mismo.
Nuestro imaginario sobre la religión está marcado por tres dialécticas. La primera y más influyente es clerical/anticlerical. El país se ha dividido históricamente en católicos y anticatólicos en una tradición que arranca en el siglo XIX y que se amplifica en el franquismo. Pero la realidad es muy diferente. Las diversas encuestas sobre religiosidad que se han publicado en el último año permiten comprobar que aproximadamente un 28% de los ciudadanos se declaran católicos practicantes, algo más del 5% es creyente de otra religión y un 10% se declara ateo o no creyente en función de la categoría utilizada por la encuesta. Es decir, menos del 45% de la población tiene un interés explícito en la religión, ya sea en positivo o negativo. El resto se reparte entre un 45% católico no practicante y el 12% indiferente. Hay más indiferencia, pero no más animadversión; simultáneamente la sociedad creyente se ha pluralizado.
La segunda dialéctica es ciudadanía/religión. La dictadura definió la “españolidad” (identidad tipo) como un hombre, heterosexual, con formas patriarcarles, de cultura y lengua castellana, conservador y católico. No compartir uno de estos factores suponía estar fuera del espacio ciudadano y obligaba a vivir ese elemento fuera del ámbito público. Posiblemente, a excepción de la religión, el resto de los factores han evolucionado o están en proceso. Hoy se puede pertenecer a cualquiera de las culturas del país, tener cualquier ideología en el marco constitucional o vivir la propia identidad sexual sintiéndose perteneciente a esta sociedad. Y no sólo de derecho, sino que es parte del imaginario social. Sin embargo, en términos de creencia el imaginario todavía sigue sin evolucionar. No se entiende que haya españoles musulmanes y el hecho de creer en el islam sitúa a los ciudadanos, por generaciones, en la esfera de la inmigración.
La tercera es público/privado. Hasta el año 1978, la religión católica formaba parte de la estructura del Estado. Demostrar el bautismo católico era necesario para muchos trámites administrativos. La Constitución ubica la religión en el ámbito de lo privado, pero la mayoría de las prácticas religiosas se mantienen en el espacio público: procesiones, funerales de Estado, participación de autoridades eclesiásticas en actos civiles… Desaparece de las estructuras pero se mantiene por inercia en la cultura política y administrativa.
Pasemos del plano ideológico al sociológico. ¿Qué ocurre cuando un grupo de españoles protestantes (unas 500.000 personas) quiere abrir una iglesia en una de nuestras ciudades? El ayuntamiento correspondiente tiene un problema. Unos les pedirán que se conviertan en entidad cultural para así saber qué hacer; otros le aplicarán las ordenanzas de lugares de ocio para darles la licencia de apertura; otros simplemente dilatarán la respuesta. A la pregunta: “¿La parroquia católica tiene licencia de apertura?”, la respuesta es: “Siempre ha estado ahí”.
¿Qué ocurre cuando un español musulmán (aproximadamente 1.200.000 personas) quiere enterrarse en el cementerio municipal siguiendo su rito? La primera respuesta suele ser: “Que se entierre en su casa”. Para la mayoría, bien por años de residencia, bien porque ya han nacido aquí, esta es su casa.
¿Qué pasa cuando un concejal agnóstico tiene que desarrollar su labor durante una legislatura en un salón de plenos que preside una cruz, o cuando un español budista (unos 10.000) ha de recoger su despacho de oficial del ejército en mitad de una celebración católica? ¿Qué ocurre cuando una comunidad religiosa musulmana quiere solicitar un parque público para una ruptura del ayuno en Ramadán?
La anunciada reforma de la Ley de Libertad Religiosa va a abrir un debate que no debemos esquivar. Es necesario afrontarlo sin complejos y en profundidad. Sin olvidar la historia, pero desde nuestra realidad. Asegurando los derechos fundamentales (la libertad religiosa lo es) y los principios del derecho (la laicidad lo es). Hacerlo desde el paradigma de hace 30 años sería un tremendo error; hay algo más que dialécticas. Ampliemos la perspectiva para que podamos hacer la aún pendiente Transición en materia de religión y, esta vez, la hagamos mejor.
JOSÉ MANUEL LÓPEZ RODRIGO
Director de la Fundación Pluralismo y Convivencia
febrero 26, 2010
Gervasio Sánchez. periodista, premio Ortega y Gasset.
En mayo del año 2009 ganó el premio Ortega y Gasset de periodismo en modalidad gráfica, subió a la tarima y pronunció su discurso, no publicado ni citado en ningún medio de comunicación, ni siquiera en el diario El País, organizador del premio. Su discurso, condenado por los magnates de los mass media al ostracismo y al olvido es, incluso, difícil de localizar en internet. En el acto estaban presentes la Vicepresidenta del Gobierno, varios ministros, exministros del Partido Popular, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, el Alcalde de Madrid, el Presidente del Senado y centenares de personas. Y esto fue lo que dijo:
“Estimados miembros del jurado, señoras y señores:
Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo. (….)
Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.
No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.
Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.
Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.
Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.
Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.
Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.
Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.
Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.
Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.
Muchas gracias.”
febrero 14, 2010
Decidme cómo es un árbol, de Marcos Ana
"Dinos cómo es un árbol para que no dudemos de que algo en el mundo, fuera de estos muros, sigue luchando contra la infamia, contra la mentira, contra la crueldad demencial de los enemigos de la vida, dinos cómo es y dónde está la justicia para que le arranquemos la venda de los ojos y así pueda ver, por fin, a quienquiera que, de verdad, ha estado sirviendo, pero no nos digan cómo es la dignidad porque ya lo sabemos, porque incluso cuando parecía que no eran nada más que una palabra, comprendimos que era la pura esencia de la libertad en su sentido más profundo, ése que nos permite decir contra la propia evidencia de los hechos, que estábamos presos, pero éramos libres."
José Saramago. (Prólogo del libro "Decidme cómo es un árbol" de Marcos Ana)
http://www.marcos-ana.com/?page_id=2
http://www.cadenaser.com/actualidad/audios/entrevista-vivir/csrcsrpor/20100213csrcsr_6/Aes/
José Saramago. (Prólogo del libro "Decidme cómo es un árbol" de Marcos Ana)
http://www.marcos-ana.com/?page_id=2
http://www.cadenaser.com/actualidad/audios/entrevista-vivir/csrcsrpor/20100213csrcsr_6/Aes/
febrero 13, 2010
febrero 07, 2010
Información y Ciudadanía Activa: una estrategia para la inclusión de jóvenes con menos oportunidades, especialmente jóvenes sordos y ciegos.

Un proyecto coordinado por la Concejalía de Juventud y Empleo del Ayuntamiento de Murcia (España), bajo el auspicio del Programa Juventud en Acción de la Unión Europea.
Ante todo me gustaría destacar que, para entender por qué iniciamos este proyecto, hay que partir de dos consideraciones: la discapacidad como una cuestión de derechos humanos y la persona con discapacidad como un ciudadano con plenitud de derechos, a todos los efectos.
Hay que situar la discapacidad allí donde le corresponde: en la esfera de los derechos humanos, la igualdad de oportunidades y la no discriminación. La persona con discapacidad como titular de derechos.
Esto obliga a definir derechos, dotarlos de contenido material, universalizarlos, hacerlos vinculantes y exigibles y regular mecanismos eficaces y rápidos de protección y tutela que garanticen su ejecutividad.
La democracia participativa exige que las políticas públicas en materia de personas con discapacidad se hagan con el concurso de ellas mismas, a través de sus organizaciones representativas, mediante una participación activa y con la corresponsabilidad que habrá de darse en todas las fases de la decisión: elaboración, consulta, aprobación, ejercicio, seguimiento y evaluación.
El respeto a la democracia, los derechos humanos y las libertades fundamentales conlleva el derecho de toda la juventud a acceder a una información completa, objetiva, fiable y comprensible respecto de todas sus preguntas y necesidades. Este derecho a la información ha sido reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en la Convención sobre los Derechos del Niño, en la Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, y en la Recomendación N° (90) 7 del Consejo de Europa relativa a la información y el asesoramiento de la juventud en Europa. Este derecho constituye asimismo la base de las actividades de información juvenil emprendidas por la Unión Europea.
Si esta información se adapta a las necesidades de los jóvenes, les permite participar en la vida pública y desarrollar el sentido de la ciudadanía activa; si además es el joven el que participa en la elaboración, desarrollo de productos informativos y en su difusión,se implica en un proceso que supone un aprendizaje práctico de participación y de ciudadanía activa, contribuyendo con sus opiniones y aportaciones a la construcción de una sociedad en la que todos tengan su sitio en condiciones de igualdad desde la diferencia.
El proyecto asume la dificultad añadida que los jóvenes con discapacidad sensorial sufren a la hora de acceder a los medios de comunicación en general y, especialmente, a los servicios de información juvenil, ya que sus capacidades de comunicación requieren de medios especiales y de contenidos específicos. Así, este proyecto pretende que se discutan, analizen y propongan aquellas medidas, experiencias, beneficios y fenomenos que refuerzen la participación de todos los jóvenes sin exclusión ninguna, especialmente los afectados por una discapacidad sensorial (personas sordas, personas ciegas, personas sordociegos), evitando cualquier forma de discriminación en la elaboración y aplicación de estrategias en materia de información de jóvenes y en la elaboración y difusión de la información.
Esta actuación ha creado un lugar de encuentro entre 56 representantes de 8 organizaciones de jóvenes con discapacidad sensorial (ciegos y sordos, fundamentalmente), 8 Servicios de Juventud de Ayuntamientos, dos Redes de Información Juvenil, 8 Organizaciones de personas con Discapacidad Sensorial, de Europa y América Latina (España, México, Colombia, Argentina, Italia, Bélgica, Francia y Ecuador), con el fin de analizar los obstáculos que entorpecen el acceso de los jóvenes discapacitados sensoriales a los servicios de información juvenil, evitando cualquier forma de discriminación en la aplicación de estrategias en la elaboración y difusión de la información.
El acceso de los jóvenes a la información adecuada a sus intereses y a los servicios de comunicación potenciará su participación en la vida pública como ciudadanos activos y responsables, a la vez que fortalecerá sus asociaciones, su participación ciudadana y la democracia, ya que asegurará su participación en condiciones de igualdad de minorías de ciudadanos, en este caso de personas con discapacidad sensorial.
Las actividades de este proyecto, desarrollado durante un año, han mantenido un continuo feed back entre organismos locales y organizaciones especializadas en información juvenil y asociaciones de jóvenes con discapacidad, todas ellas con una importante trayectoria y con una implantación y experiencia en el tema que estoy segura producirá una multiplicación efectiva de los objetivos, y resultados del proyecto.
Las actividades que se han desarrollado han incluido un primer Seminario de Intercambio de Buenas Practicas entre las distintas organizaciones, celebrado en España, un Encuentro entre los jovenes participantes, que se desarrolló en Ecuador, un Seminario de Evaluación, en la Ciudad de México, con jóvenes y organizaciones para determinar los resultados de las tres acciones anteriores y planificar futuras acciones conjuntas, y una acción informativa para promover y difundir de forma efectiva los resultados de todos los proyectos, que se materializa en un Manual de Metodología sobre las actividades y mejores prácticas.
El conjunto de actividades emprendidas nos ha servido para profundizar en el análisis de los obstáculos que dificultan la participación de estos jóvenes con discapacidad sensorial , para au mentar su sensibilización hacia la participación en la elaboración de la información y la de los organismos públicos sobre la importancia de aplicar estrategias y metodologías que faciliten que la información suponga en si misma un factor de inclusión e integración de jóvenes.
Así mismo, el proyecto ha contribuido a establecer medidas de coordinación entre los actores implicados en la información juvenil: jóvenes, organismos locales, servicios de información juvenil, asociaciones y redes de información, de tal forma que todos contribuyan a reforzar el derecho a la información y la implicación de los jóvenes en la misma. Todo ello a través del dialogo estructurado.
Otros logros evaluados de los resultados del proyecto han sido su contribución a:
* Buscar y dar a conocer los medios de información y comunicación adecuados para que la información juvenil sea un medio de desarrollo personal y social para jóvenes, en especial para aquellos que presentan mayores dificultades, y específicamente para jóvenes con discapacidad sensorial
* Fortalecer las asociaciones de jóvenes con discapacidad, para que a través de la información juvenil potencien su capacidad de participación y ciudadanía activa en una sociedad democrática.
* Analizar y valorar la implicación real de los jóvenes en los proyectos de información juvenil. Hasta que punto responden a sus necesidades y expectativas.
* Establecer estrategias para que los jóvenes participen y difundan información y creen sus propios puntos de información de tal forma que faciliten el acceso a la información al mayor número posible de jóvenes, para que la información que en ellos se facilite sea de fácil comprensión para los jóvenes, procurando que no sean discriminatorios (en particular con respecto a los jóvenes con discapacidad sensorial) y que sean anónimos y gratuitos.
* Establecer actuaciones ideadas por jóvenes y para jóvenes adaptadas a jóvenes con discapacidad sensorial para mejorar el acceso a la información y sensibilizar a estos jóvenes sobre la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación.
* Entender las herramientas que ofrecen las nuevas tecnologías como medios para lograr un fácil acceso a la información, en particular a los jóvenes con menos oportunidades.
* Desarrollar las aptitudes de los jóvenes para buscar, obtener, comprender y analizar la información y ser usuarios autónomos, críticos y objetivos de ella;
* Facilitar el acceso de todos los jóvenes a la información en su entorno inmediato, en particular creando redes y canales de distribución específicos de información para los jóvenes adaptados a la situación local y regional y a la especificidad de los grupos que participan en este proyecto.
*Establecer que servicios de información específicos pueden servir para reforzar la prevención de riesgos en ámbitos sensibles, y como deben ser esos servicios y sobre todo como pueden los jóvenes colaborar y participar en ellos
Ha sido un proyecto muy enriquecedor para todos los que hemos participado en él, y quiero destacar especialmente el desarrollo personal que, para cada uno de nosotros, ha supuesto cada paso, cada actividad realizada. La comprensión de las diferentes visiones de lo que supone la información como factor de inclusión, la capacidad de superación y de ilusión, la implicación de todos los actores nos ha motivado especialmente.
Cuando inicias un proyecto como este te asaltan las dudas sobre si seremos capaces de llevarlo adelante, de cumplir los objetivos marcados y, sobre todo, si sabremos como coordinadores y gestores ilusionar a las organizaciones y participantes en él, compartir con ellos las ideas y principios que nos inspiraron para ponerlo en marcha. En este proyecto, con sus dificultades y sus aciertos, tenemos que decir rotundamente que lo hemos conseguido.
Lo hemos conseguido hasta tal punto, que continuamos con mas actividades, que tenemos en mente profundizar en el tema y multiplicar y difundir lo conseguido para que más organizaciones lo pongan en marcha.
Gracias a todos ¡¡¡
María Teresa Martín Melgarejo – Coordinadora del Proyecto .
Jefe de Programas Europeos e Intercambios Juveniles
Concejalia de Juventud y Empleo
Ayuntamiento de Murcia ( España)
enero 26, 2010
Periodistas, reporteros o niños de papá ????
"Hace treinta y dos años desaparecí en la frontera entre Sudán y Etiopía. En realidad fueron mi redactor jefe, Paco Cercadillo, y mis compañeros del diario 'Pueblo' los que me dieron como tal; pues yo sabía perfectamente dónde estaba: con la guerrilla eritrea. Alguien contó que había habido un combate sangriento en Tessenei y que me habían picado el billete. Así que encargaron a Vicente Talón, entonces corresponsal en El Cairo, que fuese a buscar mi fiambre y a escribir la necrológica. No hizo falta, porque aparecí en Jartum, hecho cisco pero con seis rollos fotográficos en la mochila; y el redactor jefe, tras darme la bronca, publicó una de esas fotos en primera: dos guerrilleros posando como cazadores, un pie sobre la cabeza del etíope al que acababan de cargarse. Lo interesante de aquello no es el episodio, sino cómo transcurrió mi búsqueda. La naturalidad profesional con que mis compañeros encararon el asunto.
Conservo los télex cruzados entre Madrid y El Cairo, y en todos se asume mi desaparición como algo normal: un percance propio del oficio de reportero y del lugar peligroso donde me tocaba currar. En las tres semanas que fui presunto cadáver, nadie se echó las manos a la cabeza, ni fue a dar la brasa al Ministerio de Asuntos Exteriores, ni salió en la tele reclamando la intervención del Gobierno, ni pidió que fuera la Legión a rescatar mis cachos. Ni compañeros, ni parientes. Ni siquiera se publicó la noticia. Mi situación, la que fuese, era propia del oficio y de la vida. Asunto de mi periódico y mío. Nadie me había obligado a ir allí.
Mucho ha cambiado el paisaje. Ahora, cuando a un reportero, turista o voluntario de algo se le hunde la canoa, lo secuestran, le arreglan los papeles o se lo zampan los cocodrilos, enseguida salen la familia, los amigos y los colegas en el telediario, asegurando que Fulano o Mengana no iban a eso y pidiendo que intervengan las autoridades de aquí y de allá �de sirios y troyanos, oí decir el otro día�. Eso tiene su puntito, la verdad. Nadie viaja a sitios raros para que lo hagan filetes o lo pongan cara a la Meca, pero allí es más fácil que salga tu número. Ahora y siempre. Si vas, sabes a dónde vas. Salvo que seas idiota. Pero en los últimos tiempos se olvida esa regla básica. Hemos adquirido un hábito peligroso: creer que el mundo es lo que dicen los folletos de viajes; que uno puede moverse seguro por él, que tiene derecho a ello, y que Gobiernos e instituciones deben garantizárselo, o resolver la peripecia cuando el coronel Tapioca se rompe los cuernos. Que suele ocurrir.
Esa irreal percepción del viaje, las emociones y la aventura, alcanza extremos ridículos. Si un turista se ahoga en el golfo de Tonkín porque el junco que alquiló por cinco dólares tenía carcoma, a la familia le falta tiempo para pedir responsabilidades a las autoridades de allí �imagínense cómo se agobian éstas� y exigir, de paso, que el Gobierno español mande una fragata de la Armada a rescatar el cadáver. Todo eso, claro, mientras en el mismo sitio se hunde, cada quince días, un ferry con mil quinientos chinos a bordo. Que busquen a mi Paco en la Amazonia, dicen los deudos. O que nos indemnicen los watusi. Lo mismo pasa con voluntarios, cooperantes y turistas solidarios o sin solidarizar, que a menudo circulan alegremente, pisando todos los charcos, por lugares donde la gente se frota los derechos humanos en la punta del cimbel y una vida vale menos que un paquete de Marlboro. Donde llamas presunto asesino a alguien y tapas la cara de un menor en una foto, y la gente que mata adúlteras a pedradas o frecuenta a prostitutas de doce años se rula de risa. Donde quien maneja el machete no es el indígena simpático que sale en el National Geographic, ni el pobrecillo de la patera, ni te reciben con bonitas danzas tribales. Donde lo que hay es hambre, fusiles AK-47 oxidados pero que disparan, y televisión por satélite que cría una enorme mala leche al mostrar el escaparate inalcanzable del estúpido Occidente. Atizando el rencor, justificadísimo, de quienes antes eran más ingenuos y ahora tienen la certeza desesperada de saberse lejos de todo esto.
Y claro. Cuando el pavo de la cámara de vídeo y la sonrisa bobalicona se deja caer por allí, a veces lo destripan, lo secuestran o le rompen el ojete. Lo normal de toda la vida, pero ahora con teléfono móvil e Internet. Y aquí la gente, indignada, dice qué falta de consideración y qué salvajes. Encima que mi Vanessa iba a ayudar, a conocer su cultura y a dejar divisas. Y sin comprender nada, invocando allí nuestro código occidental de absurdos derechos a la propiedad privada, la libertad y la vida, exigimos responsabilidades a Bin Laden y gestiones diplomáticas a Moratinos. Olvidando que el mundo es un lugar peligroso, lleno de hijos de puta casuales o deliberados. Donde, además, las guerras matan, los aviones se caen, los barcos se hunden, los volcanes revientan, los leones comen carne, y cada Titanic, por barato e insumergible que lo venda la agencia de viajes, tiene su iceberg particular esperando en la proa."
Arturo Pérez Reverte
Conservo los télex cruzados entre Madrid y El Cairo, y en todos se asume mi desaparición como algo normal: un percance propio del oficio de reportero y del lugar peligroso donde me tocaba currar. En las tres semanas que fui presunto cadáver, nadie se echó las manos a la cabeza, ni fue a dar la brasa al Ministerio de Asuntos Exteriores, ni salió en la tele reclamando la intervención del Gobierno, ni pidió que fuera la Legión a rescatar mis cachos. Ni compañeros, ni parientes. Ni siquiera se publicó la noticia. Mi situación, la que fuese, era propia del oficio y de la vida. Asunto de mi periódico y mío. Nadie me había obligado a ir allí.
Mucho ha cambiado el paisaje. Ahora, cuando a un reportero, turista o voluntario de algo se le hunde la canoa, lo secuestran, le arreglan los papeles o se lo zampan los cocodrilos, enseguida salen la familia, los amigos y los colegas en el telediario, asegurando que Fulano o Mengana no iban a eso y pidiendo que intervengan las autoridades de aquí y de allá �de sirios y troyanos, oí decir el otro día�. Eso tiene su puntito, la verdad. Nadie viaja a sitios raros para que lo hagan filetes o lo pongan cara a la Meca, pero allí es más fácil que salga tu número. Ahora y siempre. Si vas, sabes a dónde vas. Salvo que seas idiota. Pero en los últimos tiempos se olvida esa regla básica. Hemos adquirido un hábito peligroso: creer que el mundo es lo que dicen los folletos de viajes; que uno puede moverse seguro por él, que tiene derecho a ello, y que Gobiernos e instituciones deben garantizárselo, o resolver la peripecia cuando el coronel Tapioca se rompe los cuernos. Que suele ocurrir.
Esa irreal percepción del viaje, las emociones y la aventura, alcanza extremos ridículos. Si un turista se ahoga en el golfo de Tonkín porque el junco que alquiló por cinco dólares tenía carcoma, a la familia le falta tiempo para pedir responsabilidades a las autoridades de allí �imagínense cómo se agobian éstas� y exigir, de paso, que el Gobierno español mande una fragata de la Armada a rescatar el cadáver. Todo eso, claro, mientras en el mismo sitio se hunde, cada quince días, un ferry con mil quinientos chinos a bordo. Que busquen a mi Paco en la Amazonia, dicen los deudos. O que nos indemnicen los watusi. Lo mismo pasa con voluntarios, cooperantes y turistas solidarios o sin solidarizar, que a menudo circulan alegremente, pisando todos los charcos, por lugares donde la gente se frota los derechos humanos en la punta del cimbel y una vida vale menos que un paquete de Marlboro. Donde llamas presunto asesino a alguien y tapas la cara de un menor en una foto, y la gente que mata adúlteras a pedradas o frecuenta a prostitutas de doce años se rula de risa. Donde quien maneja el machete no es el indígena simpático que sale en el National Geographic, ni el pobrecillo de la patera, ni te reciben con bonitas danzas tribales. Donde lo que hay es hambre, fusiles AK-47 oxidados pero que disparan, y televisión por satélite que cría una enorme mala leche al mostrar el escaparate inalcanzable del estúpido Occidente. Atizando el rencor, justificadísimo, de quienes antes eran más ingenuos y ahora tienen la certeza desesperada de saberse lejos de todo esto.
Y claro. Cuando el pavo de la cámara de vídeo y la sonrisa bobalicona se deja caer por allí, a veces lo destripan, lo secuestran o le rompen el ojete. Lo normal de toda la vida, pero ahora con teléfono móvil e Internet. Y aquí la gente, indignada, dice qué falta de consideración y qué salvajes. Encima que mi Vanessa iba a ayudar, a conocer su cultura y a dejar divisas. Y sin comprender nada, invocando allí nuestro código occidental de absurdos derechos a la propiedad privada, la libertad y la vida, exigimos responsabilidades a Bin Laden y gestiones diplomáticas a Moratinos. Olvidando que el mundo es un lugar peligroso, lleno de hijos de puta casuales o deliberados. Donde, además, las guerras matan, los aviones se caen, los barcos se hunden, los volcanes revientan, los leones comen carne, y cada Titanic, por barato e insumergible que lo venda la agencia de viajes, tiene su iceberg particular esperando en la proa."
Arturo Pérez Reverte
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